El Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (las TIC) fue decidido en 2010 por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que es el organismo de Naciones Unidas especializado en telecomunicaciones cuyo objetivo es estimular las vocaciones tecnológicas en las niñas y jóvenes, así como disminuir la brecha digital de género.
Estudios de Naciones Unidas y la Comisión Europea sobre la brecha de género alertan de la importancia de que las niñas y las mujeres sean creadoras de tecnología y no solo consumidoras, de ahí la trascendencia de motivar y estimular a las niñas para que estudien carreras tecnológicas.
Debemos luchar por superar los estereotipos de género que desaniman a las niñas para inscribirse en cursos o carreras de ciencia y tecnología desde una edad muy temprana, estereotipos reforzados a través de la familia, la escuela, los medios de comunicación y en la sociedad en general. La falta de acceso de niñas y mujeres al ámbito tecnológico afecta directamente a la igualdad de oportunidades en el mundo laboral y al desarrollo económico y social de los países.
También es fundamental trabajar para erradicar la brecha digital por razones geográficas y, por tanto, apoyar la promoción de espacios de desarrollo digital de niñas y mujeres del mundo rural.
Este día, que se celebra siempre el cuarto jueves de abril de cada año, quiere recordar que la falta de mujeres con aptitudes para la utilización y desarrollo de las TIC trae como consecuencia una grave disminución en el desarrollo económico y social de los países. Si la población femenina, que resulta también ser la mayoría, no cuenta con las habilidades ni el conocimiento necesario para desempeñar este tipo de tareas, ni se involucra en el desarrollo de nuevos elementos que puedan generar progreso en este ámbito, el mundo sufrirá un estancamiento.
La situación de las investigadoras ya mostraba un claro diagnóstico de desigualdad de género, pero la COVID-19 está haciendo emerger nuevas desigualdades tanto en España como a nivel internacional. Las investigadoras trabajaron más que los investigadores desde casa, lo que implica asumir las tareas domésticas y de cuidados. La división del trabajo en casa por géneros y la brecha de cuidados, que ya existe, se acentuó durante el confinamiento, tiempo durante el que las mujeres conciliamos siempre y los hombres solo puntualmente. Águeda Gómez Suárez e Iria Vázquez Silva indican en su artículo en The Conversation sobre un estudio de la Universidad de Vigo que el 17% de las mujeres madres de menores afirmaron haber reducido considerablemente el tiempo de trabajo remunerado, frente al 9,8% de los hombres padres de menores. La reducción del número de publicaciones firmadas por mujeres durante los meses de confinamiento en co...

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